Señor, ¡No me quites el desierto!Seor, No me quites el desierto! Es inevitable que hombres y mujeres experimentemos un sin nmero de eventos difciles, speros, negativos y aun desagradables a lo largo de nuestra vida, irnicamente tratamos de huir de stos porque desconocemos que en lo recndito de ese desierto encontraremos un manantial de vida que saciar por completo nuestro Espritu y Alma. Dios guarda un propsito para todo lo que sucede bajo los cielos, y el desierto no es la excepcin.
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